Descripción denotativa
Un hombre recorriendo las calles del C. C. San Diego
Es un hombre de mediana edad, de cabello oscuro, corto y enrulado, que escasea en la parte superior de la cabeza; frente amplia, barba y bigotes cortados al ras; piel clara con pequeñas manchas oscuras en el rostro; nariz pronunciada, en forma de gancho; labios finos y ojos claros. Erguido, de figura delgada, aparenta medir entre el metro setenta y el metro ochenta. Vestido con unos jeans largos de color celeste claro, un buzo y zapatillas negras deportivas. Pasea a una escaza velocidad en una bicicleta celeste de mujer estilo retro, con una sola mano sostiene el manubrio, con la otra un libro abierto que va leyendo.
El individuo ne cuestión pasea por una calle asfaltada del Club de Campo San Diego, ubicado en la ruta 25, ñilometro siete y medio, localidad Moreno. En el fondo de la fotograifa se puede apreciar una casa de tjas oscuras, de exterior blanco con rebordes en madera. Esta rodeada de arboles, arbustos y una aplmera. Sus ventanas y puertas se encuentran cerradas, las cortinas están corridas. No se ven personas en los alrededores.
Descripción connotativa.
Un hombre paseando en su bicicleta
Un hombre. Sus labios finos dibujan una mueca de desaprobación. Ojos melancólicos y soñadores, verdes, se posan inquietos en un libro. Lee un poco y levanta la vista. No parece estar disfrutando de la lectura, mas bien transmite cansancio, como si lo estuviera haciendo contra su voluntad. Por ello, podemos deducir que puede ser un critico de libros o un profesional relacionado con la literatura. Y que además tiene la fecha de entrega en un futuro cercano, ya que el leer mientras se anda en bicicleta no es una actividad corriente. Esta peculiaridad también puede deberse a que necesita hacer actividad física y aumentar la masa muscular, ya que su figura es delgada.
Anda en una bicicleta de mujer celeste. Esto puede ser consecuencia de que esta casado o convive con alguna mujer, trátese de su hermana, amiga, hija o pareja. Su aspecto descuidado: unos jeans desgastados, buzo y zapatillas negras viejas, puede deberse al hecho de que no se preocupa por su apariencia. Sus únicas preocupaciones parecen ser el cuidado de su cabello, corto, negro, enrulado, que aparenta recién cortado. Se insinúa que es un hombre de clase media-alta, ya que pasea por un barrio de dicha categoría social.
100.x productora audiovisual
100.X Productora Audiovisual
lapetifla@hotmail.com
Flavia ConsoliUniversidad del Salvador
sábado, 10 de diciembre de 2011
Posturas sobre una resolución ministerial
Se ha entrevistado a tres personas para conocer sus opiniones acerca de la nueva resolución del Ministerio de Educación de ver los partidos de la Selección Nacional de Futbol en horario escolar.
1) ¿Considera que los partidos de la selección argentina se tendrían que ver en el horario de clase? ¿Por qué?.
“Sí, porque los chicos van a estar pendientes de los partidos y no se van a poder concentrar en la materia. Aparte es el deporte nacional”.
2) ¿Qué opina sobre al resolución del Ministerio de Educación de permitir ver los partidos de la selección en horario de clases?.
“Me parece coherente, pero en los colegios públicos se deberían agregar las horas de clase perdidas por el fútbol, porque ya pierden demasiadas clases por los paros. Podrían agregar, por ejemplo, un sábado”.
3) ¿Qué opina sobre el debate que se originó en torno a este tema?.
“Que es una pérdida de tiempo porque cada vez que se juega un Mundial ocurre lo mismo, y los legisladores deberían ocupar su mente en cosas mucho mas productivas y útiles para la sociedad y el país”.
4) ¿Qué valores cree que inculca el fútbol argentino a los chicos?.
“La perseverancia en el entrenamiento, el cuidado físico, el respeto por los compañeros y los del equipo contrario, la superación personal, el compañerismo.”
Entrevista realizada por Flavia a Beatriz Collados, madre de dos chicos que concurren al colegio Saint Johns.
1) ¿Considera que los partidos de la selección argentina se tendrían que ver en horarios de clase?. ¿Por qué?.
“Sí, porque digamos…el fútbol es el deporte nacional, y de esta forma estarían promoviendo el orgullo por la Patria, que se está perdiendo. Aparte, porque si no lo vemos en horario de clase, la mayoría de los alumnos faltaría, así que mejor verlo en horarios de clase.”
2) ¿Qué opina sobre la resolución del Ministerio de Educación de permitir ver los partidos de la selección en horario de clases?.
“Que está bien, no sé ….sí”.
3) ¿Qué opina sobre el debate que se originó en torno a este tema?.
“Está bien que se debata, pero que no debe…digamos…no debería formar gran parte de la agenda política porque….hay otras cosas mas importantes que solucionar”.
4) ¿Qué valores cree que inculca el fútbol argentino en los chicos?.
“Dar lo mejor de sí mismos para representar a su Patria y dar un buen papel…entonces, así aprenden los chicos que tienen que dar lo mejor de sí mismo para hacer un mejor país.”
Entrevista realizada por Flavia Consoli a Lucas Consoli (Alumno de primero polimodal ).
1) Considera que los partidos de la selección argentina se tendrían que ver en horario de clase?¿Por qué?.
“No, estoy totalmente en contra. La razón principal es que las horas perdidas de clase no las puedo recuperar, y los docentes tenemos que completar el programa. No me parece adecuado tomarle a los alumnos, en los integradores, temas no explicados por el profesor, por lo que necesito del tiempo pautado ya desde principio de año…además, los chicos deberían aprender cosas importantes y más significativas que nos les aporta el hecho de mirar fútbol”.
1) ¿Qué opina sobre la resolución del Ministerio de Educación de permitir ver los partidos de las elección en horarios de clases?.
“Me parece un error…¿Qué clase de mensaje se les está dando a los chicos del país al decir que e estudio es menos importante que un partido?...aparte los partidos de las selección son retransmitidos, por lo que los pueden ver cuando llegan a sus casas.”
2) ¿Qué opina sobre el debate que se originó en torno a este tema?.
“Me parece muy constructivo que los ciudadanos debatan acerca de temas que les tocan, pero no veo una concordancia entre el tiempo destinado y la importancia del tema tratado, es decir los partidos del mundial”.
3) ¿Qué valores cree que inculca el fútbol argentino en los chicos?.
“Probablemente hace un par de décadas el futbol sí aportaba valores positivos…Pero hoy en día…-creo que lo que hace el fútbol es ser espejo de la violencia que está viviendo la sociedad, crea un círculo vicioso…muestra peleas, discusiones…El deporte nacional está muy desvirtuado…Es una lástima.”
Entrevista realizada por Flavia Consoli a Guido Ruts (profesor de secundario de matemáticas)
El mundial genera debates en el campo educativo
La resolución tomada por el gobierno sobre el Mundial ha generado malestar y júbilo entre alumnos, padres y docentes.
Al acercarse el Mundial Sudáfrica 2010, un hecho que no sólo conmociona el mundo del deporte sino a la sociedad en general, surgen distintas opiniones y debates acerca de la importancia y relevancia que se le debería conceder.
Al igual que los mundiales precedentes, el actual ha generado discusiones sobre si se debería o no permitir ver los partidos en los horarios de clase. Finalmente, el Ministerio de Educación Nacional, ha permitido a las escuelas públicas transmitir los partidos en los que juegue la selección argentina. Esta resolución ha sido acompañada de la creación de un cuadernillo educativo que permite relacionar el fútbol con las distintas materias escolares. El ministro de Educación Nacional, Alberto Sileoni, considera que ésta es una gran herramienta para unir a docentes y alumnos en el aprendizaje, utilizando al fútbol, aspecto cultural evidente de la Argentina, como nexo interactivo.
A pesar de haberse llegado a una resolución oficial, sigue habiendo opiniones encontradas entre los docentes, padres y alumnos. Gran cantidad de los primeros se queja de que si se permite utilizar las horas de clase para ver los partidos, no podrán cumplir con el programa escolar de las materias, lo cual perjudicaría aún más el dañado sistema educativo de la Nación. En cambio, otros consideran legítimo el reclamo por parte de los alumnos de poder ver los partidos de un deporte tan representativo del país como es el fútbol. Una postura conciliadora entre los profesores ha sido permitir ver los partidos de la selección nacional a sus alumnos a cambio de recuperar dichas horas fuera del horario escolar habitual. Entre los alumnos, la opinión, se podría decir unánime, es que se tendría que permitir ver todos los partidos en los que juegue la Argentina; de lo contrario, habría un faltazo general a las escuelas en dichas fechas. Además, consideran que el Mundial debería ser visto entre amigos y que las escuelas deberían fomentar dicha conducta unificadora. Esta consideración es compartida, en general, por los padres; como lo demuestra la respuesta de Beatriz Collados, madre de dos alumnos del colegio privado St Johns, ante la pregunta de si debería o no permitir ver los partidos en clase:” Sí, porque los chicos van a estar pendientes del partido y no se van a poder concentrar en la materia. Aparte es el deporte nacional”.
Una opinión generalizada a destacar es que mucha gente se encuentra fastidiada ante el hecho de que cada Mundial despierta las mismas confrontaciones y dudas en el campo educativo, pudiéndose respetar las resoluciones tomadas en los años anteriores y así poder utilizar el tiempo en consideraciones más decisivas para el futuro y bienestar de la sociedad.
1) ¿Considera que los partidos de la selección argentina se tendrían que ver en el horario de clase? ¿Por qué?.
“Sí, porque los chicos van a estar pendientes de los partidos y no se van a poder concentrar en la materia. Aparte es el deporte nacional”.
2) ¿Qué opina sobre al resolución del Ministerio de Educación de permitir ver los partidos de la selección en horario de clases?.
“Me parece coherente, pero en los colegios públicos se deberían agregar las horas de clase perdidas por el fútbol, porque ya pierden demasiadas clases por los paros. Podrían agregar, por ejemplo, un sábado”.
3) ¿Qué opina sobre el debate que se originó en torno a este tema?.
“Que es una pérdida de tiempo porque cada vez que se juega un Mundial ocurre lo mismo, y los legisladores deberían ocupar su mente en cosas mucho mas productivas y útiles para la sociedad y el país”.
4) ¿Qué valores cree que inculca el fútbol argentino a los chicos?.
“La perseverancia en el entrenamiento, el cuidado físico, el respeto por los compañeros y los del equipo contrario, la superación personal, el compañerismo.”
Entrevista realizada por Flavia a Beatriz Collados, madre de dos chicos que concurren al colegio Saint Johns.
1) ¿Considera que los partidos de la selección argentina se tendrían que ver en horarios de clase?. ¿Por qué?.
“Sí, porque digamos…el fútbol es el deporte nacional, y de esta forma estarían promoviendo el orgullo por la Patria, que se está perdiendo. Aparte, porque si no lo vemos en horario de clase, la mayoría de los alumnos faltaría, así que mejor verlo en horarios de clase.”
2) ¿Qué opina sobre la resolución del Ministerio de Educación de permitir ver los partidos de la selección en horario de clases?.
“Que está bien, no sé ….sí”.
3) ¿Qué opina sobre el debate que se originó en torno a este tema?.
“Está bien que se debata, pero que no debe…digamos…no debería formar gran parte de la agenda política porque….hay otras cosas mas importantes que solucionar”.
4) ¿Qué valores cree que inculca el fútbol argentino en los chicos?.
“Dar lo mejor de sí mismos para representar a su Patria y dar un buen papel…entonces, así aprenden los chicos que tienen que dar lo mejor de sí mismo para hacer un mejor país.”
Entrevista realizada por Flavia Consoli a Lucas Consoli (Alumno de primero polimodal ).
1) Considera que los partidos de la selección argentina se tendrían que ver en horario de clase?¿Por qué?.
“No, estoy totalmente en contra. La razón principal es que las horas perdidas de clase no las puedo recuperar, y los docentes tenemos que completar el programa. No me parece adecuado tomarle a los alumnos, en los integradores, temas no explicados por el profesor, por lo que necesito del tiempo pautado ya desde principio de año…además, los chicos deberían aprender cosas importantes y más significativas que nos les aporta el hecho de mirar fútbol”.
1) ¿Qué opina sobre la resolución del Ministerio de Educación de permitir ver los partidos de las elección en horarios de clases?.
“Me parece un error…¿Qué clase de mensaje se les está dando a los chicos del país al decir que e estudio es menos importante que un partido?...aparte los partidos de las selección son retransmitidos, por lo que los pueden ver cuando llegan a sus casas.”
2) ¿Qué opina sobre el debate que se originó en torno a este tema?.
“Me parece muy constructivo que los ciudadanos debatan acerca de temas que les tocan, pero no veo una concordancia entre el tiempo destinado y la importancia del tema tratado, es decir los partidos del mundial”.
3) ¿Qué valores cree que inculca el fútbol argentino en los chicos?.
“Probablemente hace un par de décadas el futbol sí aportaba valores positivos…Pero hoy en día…-creo que lo que hace el fútbol es ser espejo de la violencia que está viviendo la sociedad, crea un círculo vicioso…muestra peleas, discusiones…El deporte nacional está muy desvirtuado…Es una lástima.”
Entrevista realizada por Flavia Consoli a Guido Ruts (profesor de secundario de matemáticas)
El mundial genera debates en el campo educativo
La resolución tomada por el gobierno sobre el Mundial ha generado malestar y júbilo entre alumnos, padres y docentes.
Al acercarse el Mundial Sudáfrica 2010, un hecho que no sólo conmociona el mundo del deporte sino a la sociedad en general, surgen distintas opiniones y debates acerca de la importancia y relevancia que se le debería conceder.
Al igual que los mundiales precedentes, el actual ha generado discusiones sobre si se debería o no permitir ver los partidos en los horarios de clase. Finalmente, el Ministerio de Educación Nacional, ha permitido a las escuelas públicas transmitir los partidos en los que juegue la selección argentina. Esta resolución ha sido acompañada de la creación de un cuadernillo educativo que permite relacionar el fútbol con las distintas materias escolares. El ministro de Educación Nacional, Alberto Sileoni, considera que ésta es una gran herramienta para unir a docentes y alumnos en el aprendizaje, utilizando al fútbol, aspecto cultural evidente de la Argentina, como nexo interactivo.
A pesar de haberse llegado a una resolución oficial, sigue habiendo opiniones encontradas entre los docentes, padres y alumnos. Gran cantidad de los primeros se queja de que si se permite utilizar las horas de clase para ver los partidos, no podrán cumplir con el programa escolar de las materias, lo cual perjudicaría aún más el dañado sistema educativo de la Nación. En cambio, otros consideran legítimo el reclamo por parte de los alumnos de poder ver los partidos de un deporte tan representativo del país como es el fútbol. Una postura conciliadora entre los profesores ha sido permitir ver los partidos de la selección nacional a sus alumnos a cambio de recuperar dichas horas fuera del horario escolar habitual. Entre los alumnos, la opinión, se podría decir unánime, es que se tendría que permitir ver todos los partidos en los que juegue la Argentina; de lo contrario, habría un faltazo general a las escuelas en dichas fechas. Además, consideran que el Mundial debería ser visto entre amigos y que las escuelas deberían fomentar dicha conducta unificadora. Esta consideración es compartida, en general, por los padres; como lo demuestra la respuesta de Beatriz Collados, madre de dos alumnos del colegio privado St Johns, ante la pregunta de si debería o no permitir ver los partidos en clase:” Sí, porque los chicos van a estar pendientes del partido y no se van a poder concentrar en la materia. Aparte es el deporte nacional”.
Una opinión generalizada a destacar es que mucha gente se encuentra fastidiada ante el hecho de que cada Mundial despierta las mismas confrontaciones y dudas en el campo educativo, pudiéndose respetar las resoluciones tomadas en los años anteriores y así poder utilizar el tiempo en consideraciones más decisivas para el futuro y bienestar de la sociedad.
Corresponsal de guerra
Ezcurra, un periodista aniquilado por conocer y comunicar
Hace 32 años moría asesinado un periodista argentino, enviado por La Nación a cubrir la guerra de Vietnam.
Ezcurra en Vietnam 1968
Curiosidad, intriga por la vida y sus misterios, por las vidas de los demás, de personas tan distintas y distantes como los lugares en los que crecen y viven, todo es fascinante, digno de ser conocido y contado. Esto es esencial para un periodista, y al leer las crónicas y comentarios de amigos de Ignacio Ezcurra se puede bien ver en el reflejado dicha visión, filosofía de vida. “Se lo reconoce como un espléndido arquetipo moral: el del periodista dispuesto a ejercer su labor profesional hasta las últimas consecuencias, sin medir riesgos, y con el corazón henchido de coraje, intrepidez y amor a la vida”. (Bartolomé de Vedia, Jefe de Editores de La Nación).
A la temprana edad de 18 años tiene su primer contacto con su profesional entrar en el diario La Nación en la sección de avisos clasificados. Un año mas tarde viaja en motoneta a Brasil y Perú, recorre varios países latinoamericanos para finalmente llegar, luego de ocho meses, a Estados Unidos. Al regresar a Argentina visita más de 60 ciudades del interior. Luego de un par de años, viaja a Medio Oriente y luego a Vietnam, en donde la muerte lo sorprende en una de sus investigaciones.
Estas andanzas y aventuras van enriqueciendo su alma y vocación. De todos estos lugares recoge datos, habla con diversos personajes, algunos tan renombrados e influyentes como Robert Kennedy y Martin Luther King. Muchas de sus vivencias nos llegan en forma de crónicas, claras narraciones que permiten viajar y ver los lugares y gentes retratadas. “Su prosa resultaba el espejo de su personalidad: ingeniosa, inesperada, directa, ignorante del aliño, con una elegancia natural que derivaba de su señorío espontáneo y simple(…) periodista de raza, pero escritor también”. (Manuel Mujica Laines)
“Un sentimiento más total. El hambre de aventuras, de otra gente, la magia de playas nuevas y el escapar a la rutina” (Ignacio Ezcurra).
Fiel a la meta periodística de informar, Ezcurra muestra a sus lectores de una forma objetiva las situaciones, estados de ánimo y características de tal o cual lugar, igual que él uno puede “olfatear la atmósfera”. De ejemplo nos sirve su informe del Poder Negro, en el cual nos topamos con varios puntos de vista, moldeados por la situación y contextos de sus protagonistas acerca de dicho movimiento racial. Nos transmite lo que opina y siente la gente y a partir de ello uno se puede forjar una imagen de la realidad y sacar sus propias conclusiones.
“En 15 días recorrí los peores ghettos de los Estados Unidos, desde Nueva York y Washington hasta Detroit: había entrevistado a los dirigentes más importantes del movimiento negro (…) a políticos blancos (…) a cientos de norteamericanos negros y blancos” (Ignacio Ezcurra).
Otra cualidad innata de Ignacio Ezcurra era la de entretener a los lectores, de contarles historias de vida tan dispares e insólitas que despiertan la imaginación y ensoñación de cualquier persona que tiene un mínimo de curiosidad por lo diferente, por lo que escapa a la cotidianidad. Ejemplo de tales historias son: el cura que conoció en Bolivia quien pintaba aviones en cuadros religiosos” (…) para ponerlos en época. Hay que enseñar a la gente que se viven nuevos tiempos”, un pastor peruano que años atrás había encontrado con su hermano una boca de mina de oro y plata y que echaron a la suerte cuál de los dos utilizaría la plata para educarse; el método de preparación de la comida típica de los indios jíbaros, los reductores de cabeza, un ganadero mejicano que estando ebrio y blandiendo un revolver juraba que sería el justiciero del asesinato de su hermano, la caza de “furtivos” en el Parque Nacional Iguazú, en el extremo norte de Misiones, Argentina. “Un sentimiento más total. El hambre de aventuras, de otra gente, la magia de playas nuevas y el escapar a la rutina”. (Ignacio Ezcurra).
“Me he encontrado con un muchacho triste y amable a quien vi hace unos años en Buenos Aires. Se llama Ignacio Ezcurra, y está aquí por La Nación”. Nos cuenta Oriana Falaci en el libro Nada y Así Sea. Este encuentro aconteció en Vietnam. A ese país en guerra y desgarrado había pedido e insistido en ir Ezcurra a la redacción del diario. Desde Saigón, por televisión, en La Voz de América, el 7 de Mayo de 1968, el periodista argentino reflexionó: “También entiendo que todos los que estamos aquí sentimos que estamos corriendo ese riesgo. Y ese es un precio que tenemos que pagar por estar cubriendo la historia más grande y tal vez más triste de este momento”. Y el precio por contar la terrible existencia de todos los involucrados en esa guerra sin sentido, como lo son todos los conflictos, de los vietnamitas, de los rusos, de los estadounidenses, que diciéndose enemigos olvidan que son todos hombres, que sienten, sufren y aman de la misma forma, fue con su vida. Una vida cegada a loa 28 años. Una vida que se afanó por comprender y acaparar todo lo que pudo en su breve pero intensa existencia. Un amigo, un padre, un periodista, un escritor, un ser humano que luchó porque conozcamos la verdad, para poder tomar decisiones instruidas y así ser libres.
“Estamos preocupados por Ignacio Ezcurra. Ayer por la mañana se fue en busca de noticias(…) en Cholon (…) se apeó del coche, echó a andar y por la tarde aún no había regresado (…)”.
“Y ha facilitado a la policía los datos para que lo busque entre los cadáveres recuperados. Veintiocho años, alto, enjuto. Cabellos castaño oscuros, ondulados, escasos en las sienes. Cara flaca, hundida. Nariz grande, cejas espesas, pantalones grises sujetos por un cinturón claro. Calzaba zapatos”. (Oriana Fallaci, Nada y Así Sea). Ese era Ezcurra, reconocido en una fotografía tomada por un periodista independiente japonés, que confirmó la muerte del gran periodista argentino.
“Tenía por encima de todo, una concepción heroica de la vida. Y fue fiel, en todos sus actos, a esa suprema virtud.” (Bartolomé de Vedia, Jefe de editoras de La Nación).
………………………………….
El texto que sigue es un fragmento de la entrevista con Delfina Caprile de Ezcurra, la madre de Ignacio, que realizó el periodista argentino Nicolás Doljanin y fie publicada en la revista Raíces de El Salvador, en septiembre de 2006, bajo el título “Restos mortales de la Nación”:
“(…) La verdad en cuanto a la muerte de mi hijo, no la supe desde siempre; lo intuí, tuve miedo y aunque pueda estar alterando el origen de cómo me informé sobre estas cosas, ustedes antes se preguntarán, seguramente, qué ha sido lo decisivo para mí en esta cuestión. Y lo que decidió todo, ha sido una experiencia personal. Es decir, sin ningún valor periodístico, ni entonces, ni ahora”.
“Ya hacía siete años exactamente que lo habían matado a Ignacio y siempre existía algo y alguien que me sugería que no podía ser, que el Vietcong no había sido; tenía claro, además, que Ignacio había partido hacia su misión sabiendo que algo arriesgaba y era el hecho de que se enojaran los americanos. De los vietnamitas, ellos, los periodistas, no tenían miedo…”
Hace 32 años moría asesinado un periodista argentino, enviado por La Nación a cubrir la guerra de Vietnam.
Ezcurra en Vietnam 1968
Curiosidad, intriga por la vida y sus misterios, por las vidas de los demás, de personas tan distintas y distantes como los lugares en los que crecen y viven, todo es fascinante, digno de ser conocido y contado. Esto es esencial para un periodista, y al leer las crónicas y comentarios de amigos de Ignacio Ezcurra se puede bien ver en el reflejado dicha visión, filosofía de vida. “Se lo reconoce como un espléndido arquetipo moral: el del periodista dispuesto a ejercer su labor profesional hasta las últimas consecuencias, sin medir riesgos, y con el corazón henchido de coraje, intrepidez y amor a la vida”. (Bartolomé de Vedia, Jefe de Editores de La Nación).
A la temprana edad de 18 años tiene su primer contacto con su profesional entrar en el diario La Nación en la sección de avisos clasificados. Un año mas tarde viaja en motoneta a Brasil y Perú, recorre varios países latinoamericanos para finalmente llegar, luego de ocho meses, a Estados Unidos. Al regresar a Argentina visita más de 60 ciudades del interior. Luego de un par de años, viaja a Medio Oriente y luego a Vietnam, en donde la muerte lo sorprende en una de sus investigaciones.
Estas andanzas y aventuras van enriqueciendo su alma y vocación. De todos estos lugares recoge datos, habla con diversos personajes, algunos tan renombrados e influyentes como Robert Kennedy y Martin Luther King. Muchas de sus vivencias nos llegan en forma de crónicas, claras narraciones que permiten viajar y ver los lugares y gentes retratadas. “Su prosa resultaba el espejo de su personalidad: ingeniosa, inesperada, directa, ignorante del aliño, con una elegancia natural que derivaba de su señorío espontáneo y simple(…) periodista de raza, pero escritor también”. (Manuel Mujica Laines)
“Un sentimiento más total. El hambre de aventuras, de otra gente, la magia de playas nuevas y el escapar a la rutina” (Ignacio Ezcurra).
Fiel a la meta periodística de informar, Ezcurra muestra a sus lectores de una forma objetiva las situaciones, estados de ánimo y características de tal o cual lugar, igual que él uno puede “olfatear la atmósfera”. De ejemplo nos sirve su informe del Poder Negro, en el cual nos topamos con varios puntos de vista, moldeados por la situación y contextos de sus protagonistas acerca de dicho movimiento racial. Nos transmite lo que opina y siente la gente y a partir de ello uno se puede forjar una imagen de la realidad y sacar sus propias conclusiones.
“En 15 días recorrí los peores ghettos de los Estados Unidos, desde Nueva York y Washington hasta Detroit: había entrevistado a los dirigentes más importantes del movimiento negro (…) a políticos blancos (…) a cientos de norteamericanos negros y blancos” (Ignacio Ezcurra).
Otra cualidad innata de Ignacio Ezcurra era la de entretener a los lectores, de contarles historias de vida tan dispares e insólitas que despiertan la imaginación y ensoñación de cualquier persona que tiene un mínimo de curiosidad por lo diferente, por lo que escapa a la cotidianidad. Ejemplo de tales historias son: el cura que conoció en Bolivia quien pintaba aviones en cuadros religiosos” (…) para ponerlos en época. Hay que enseñar a la gente que se viven nuevos tiempos”, un pastor peruano que años atrás había encontrado con su hermano una boca de mina de oro y plata y que echaron a la suerte cuál de los dos utilizaría la plata para educarse; el método de preparación de la comida típica de los indios jíbaros, los reductores de cabeza, un ganadero mejicano que estando ebrio y blandiendo un revolver juraba que sería el justiciero del asesinato de su hermano, la caza de “furtivos” en el Parque Nacional Iguazú, en el extremo norte de Misiones, Argentina. “Un sentimiento más total. El hambre de aventuras, de otra gente, la magia de playas nuevas y el escapar a la rutina”. (Ignacio Ezcurra).
“Me he encontrado con un muchacho triste y amable a quien vi hace unos años en Buenos Aires. Se llama Ignacio Ezcurra, y está aquí por La Nación”. Nos cuenta Oriana Falaci en el libro Nada y Así Sea. Este encuentro aconteció en Vietnam. A ese país en guerra y desgarrado había pedido e insistido en ir Ezcurra a la redacción del diario. Desde Saigón, por televisión, en La Voz de América, el 7 de Mayo de 1968, el periodista argentino reflexionó: “También entiendo que todos los que estamos aquí sentimos que estamos corriendo ese riesgo. Y ese es un precio que tenemos que pagar por estar cubriendo la historia más grande y tal vez más triste de este momento”. Y el precio por contar la terrible existencia de todos los involucrados en esa guerra sin sentido, como lo son todos los conflictos, de los vietnamitas, de los rusos, de los estadounidenses, que diciéndose enemigos olvidan que son todos hombres, que sienten, sufren y aman de la misma forma, fue con su vida. Una vida cegada a loa 28 años. Una vida que se afanó por comprender y acaparar todo lo que pudo en su breve pero intensa existencia. Un amigo, un padre, un periodista, un escritor, un ser humano que luchó porque conozcamos la verdad, para poder tomar decisiones instruidas y así ser libres.
“Estamos preocupados por Ignacio Ezcurra. Ayer por la mañana se fue en busca de noticias(…) en Cholon (…) se apeó del coche, echó a andar y por la tarde aún no había regresado (…)”.
“Y ha facilitado a la policía los datos para que lo busque entre los cadáveres recuperados. Veintiocho años, alto, enjuto. Cabellos castaño oscuros, ondulados, escasos en las sienes. Cara flaca, hundida. Nariz grande, cejas espesas, pantalones grises sujetos por un cinturón claro. Calzaba zapatos”. (Oriana Fallaci, Nada y Así Sea). Ese era Ezcurra, reconocido en una fotografía tomada por un periodista independiente japonés, que confirmó la muerte del gran periodista argentino.
“Tenía por encima de todo, una concepción heroica de la vida. Y fue fiel, en todos sus actos, a esa suprema virtud.” (Bartolomé de Vedia, Jefe de editoras de La Nación).
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El texto que sigue es un fragmento de la entrevista con Delfina Caprile de Ezcurra, la madre de Ignacio, que realizó el periodista argentino Nicolás Doljanin y fie publicada en la revista Raíces de El Salvador, en septiembre de 2006, bajo el título “Restos mortales de la Nación”:
“(…) La verdad en cuanto a la muerte de mi hijo, no la supe desde siempre; lo intuí, tuve miedo y aunque pueda estar alterando el origen de cómo me informé sobre estas cosas, ustedes antes se preguntarán, seguramente, qué ha sido lo decisivo para mí en esta cuestión. Y lo que decidió todo, ha sido una experiencia personal. Es decir, sin ningún valor periodístico, ni entonces, ni ahora”.
“Ya hacía siete años exactamente que lo habían matado a Ignacio y siempre existía algo y alguien que me sugería que no podía ser, que el Vietcong no había sido; tenía claro, además, que Ignacio había partido hacia su misión sabiendo que algo arriesgaba y era el hecho de que se enojaran los americanos. De los vietnamitas, ellos, los periodistas, no tenían miedo…”
ENTREVISTA INFORMATIVA. Palabras de un músico.
Guido Calu, se sienta relajado en un sillón, viste una remera roja y un jean sujetado por un cinturón con tachas, de mirada tibia sonríe y declara: “mi amor a la vida es comunicar, y yo comunica a través de la música”. Lo cautiva el poder que tiene de ubicarlo a uno en un plano emocional distinto, más elevado. Tiene 24 años y ya se presentó en varios festivales y shows, compartió escenario con figuras de la talla de Vox Dei y renombradas bandas como Catupecu Machu.
Al preguntarle cómo se formó como músico, responde que gracias a profesores particulares y al hecho de ser autodidacta. Está particularmente agradecido a Capellano, un profesor del conservatorio Manuel de Falla, porque lo hizo ver la música desde otra perspectiva, desde un lugar más interesante, más sorprendente. Empezó a tocar el piano a los 5 años y a los 18 años se planteó el ser músico profesional. Al principio, admite que no iba por la iniciativa propia, sino que su madre lo llevaba religiosamente dos veces por semana a aprender órgano, pero luego su camino se vislumbró claro y se empeñó en mejorar. Compone y asegura: “al componer trato de sacar algo de adentro mío y que por ahí está afuera de un género, no me encasillo en ellos, y tampoco trato de imitar recursos de otros artistas, al contrario, trato de hacer algo nuevo”.
Escucha desde jazz hasta rock y clásico, como referencia de dichos estilos cita a Keith Jarret, King Crimson, y de la música clásica le gusta mucho la época impresionista: Debussy, Maurice Ravel.
“Mi meta en la música es componer cada día mejor, hacer música más hermosa y llegar a la gente no a un nivel popular, sino poder influenciar a otras personas y que los llegue a impresionar de verdad”. Una de las cosas que lo impulsa en este camino son las felicitaciones recibidas en el momento de finalizada una presentación, por la gente invitada y admirada por él. Un momento que atesora, es un viaje que hizo a Azul con una de sus bandas: su voz se vuelve casi imperceptiblemente más profunda y su sonrisa se ensancha, recuerda: “Fui cuando era más chico. Era algo muy loco, llegamos y nos habían puesto en el horario principal, había cinco mil personas, el horizonte era gente ¿entendés?. Miré desde el escenario y toda esa gente estaba allí, enfrente nuestro, lista para escucharnos…Nos hicieron entrevistas de radio y salimos en primera plana en el diario local, una foto grande y yo estaba en ella. Nos volvimos a Buenos Aires con una energía distinta, increíble”.
“En Argentina hay una falta de respeto total al músico, ya en Brasil la cuestión es distinta”. Esta diferencia también la vivió en el ámbito familiar: “La que siempre me apoyó fue mi vieja, a mí papá lo fui transformando de a poquito…(Medita por unos segundos, su mirada se pierde por un instante), al final pude lograr que me entendiera, que me apoyara”…
“Mis actuales bandas son dos: De Cronopios y Del Lobo. Son agrupaciones muy particulares, con mucha identidad propia. El 18 de septiembre tocamos con De Cronopios en una muestra en Tierra del Fuego, porque salvo yo (que soy el único porteño), los demás integrantes de la banda son de allá. De Cronopios hace rock progresivo psicodélico. Acá me quiero diferenciar de otras bandas que se tutilan psicodélicas, nosotros tratamos de llegar a la psiquis de la gente: desde el momento que llega al show queremos invitarlos a que entren en nuestro universo, un universo bastante lisérgico, y no en el concepto de otras bandas de hacer ruidos loquitos con un sintetizador”. Se inquieta un instante, se acomoda en el asiento, toma un poco de mate que pidió especialmente con mucho azúcar y continua.
“Del Lobo es para un público al que le gusta lo indie…lo que se denomina ahora, indie. Quizá no sea música para músicos…es más popular. Tenemos una formación muy rara, interesante: dos baterías, dos sintetizadores, una guitarra y una cantante con un estilo soul muy marcado. Estamos influenciados por el sonido actual de Inglaterra, de algunas bandas que están revolucionando”.
¿Qué les diría usted a todos esos jóvenes que se quieren dedicar a la música y se tropiezan con barreras?. Guido Calu opina:” Yo creo que lo económico tiene que pasar a segundo plano, porque la vida es sólo una. Lo que nosotros controlamos es lo que está entre el nacimiento y la muerte y hay que hacer lo que a uno realmente lo apasiona. Y si es la música y por la música (porque hay muchos que se meten por las chicas, para chamuyar), uno va a ir encontrando el camino. Hay que jugárselas, hay muy pocos que se lanzan…que hacen algo serio”.
Al preguntarle cómo se formó como músico, responde que gracias a profesores particulares y al hecho de ser autodidacta. Está particularmente agradecido a Capellano, un profesor del conservatorio Manuel de Falla, porque lo hizo ver la música desde otra perspectiva, desde un lugar más interesante, más sorprendente. Empezó a tocar el piano a los 5 años y a los 18 años se planteó el ser músico profesional. Al principio, admite que no iba por la iniciativa propia, sino que su madre lo llevaba religiosamente dos veces por semana a aprender órgano, pero luego su camino se vislumbró claro y se empeñó en mejorar. Compone y asegura: “al componer trato de sacar algo de adentro mío y que por ahí está afuera de un género, no me encasillo en ellos, y tampoco trato de imitar recursos de otros artistas, al contrario, trato de hacer algo nuevo”.
Escucha desde jazz hasta rock y clásico, como referencia de dichos estilos cita a Keith Jarret, King Crimson, y de la música clásica le gusta mucho la época impresionista: Debussy, Maurice Ravel.
“Mi meta en la música es componer cada día mejor, hacer música más hermosa y llegar a la gente no a un nivel popular, sino poder influenciar a otras personas y que los llegue a impresionar de verdad”. Una de las cosas que lo impulsa en este camino son las felicitaciones recibidas en el momento de finalizada una presentación, por la gente invitada y admirada por él. Un momento que atesora, es un viaje que hizo a Azul con una de sus bandas: su voz se vuelve casi imperceptiblemente más profunda y su sonrisa se ensancha, recuerda: “Fui cuando era más chico. Era algo muy loco, llegamos y nos habían puesto en el horario principal, había cinco mil personas, el horizonte era gente ¿entendés?. Miré desde el escenario y toda esa gente estaba allí, enfrente nuestro, lista para escucharnos…Nos hicieron entrevistas de radio y salimos en primera plana en el diario local, una foto grande y yo estaba en ella. Nos volvimos a Buenos Aires con una energía distinta, increíble”.
“En Argentina hay una falta de respeto total al músico, ya en Brasil la cuestión es distinta”. Esta diferencia también la vivió en el ámbito familiar: “La que siempre me apoyó fue mi vieja, a mí papá lo fui transformando de a poquito…(Medita por unos segundos, su mirada se pierde por un instante), al final pude lograr que me entendiera, que me apoyara”…
“Mis actuales bandas son dos: De Cronopios y Del Lobo. Son agrupaciones muy particulares, con mucha identidad propia. El 18 de septiembre tocamos con De Cronopios en una muestra en Tierra del Fuego, porque salvo yo (que soy el único porteño), los demás integrantes de la banda son de allá. De Cronopios hace rock progresivo psicodélico. Acá me quiero diferenciar de otras bandas que se tutilan psicodélicas, nosotros tratamos de llegar a la psiquis de la gente: desde el momento que llega al show queremos invitarlos a que entren en nuestro universo, un universo bastante lisérgico, y no en el concepto de otras bandas de hacer ruidos loquitos con un sintetizador”. Se inquieta un instante, se acomoda en el asiento, toma un poco de mate que pidió especialmente con mucho azúcar y continua.
“Del Lobo es para un público al que le gusta lo indie…lo que se denomina ahora, indie. Quizá no sea música para músicos…es más popular. Tenemos una formación muy rara, interesante: dos baterías, dos sintetizadores, una guitarra y una cantante con un estilo soul muy marcado. Estamos influenciados por el sonido actual de Inglaterra, de algunas bandas que están revolucionando”.
¿Qué les diría usted a todos esos jóvenes que se quieren dedicar a la música y se tropiezan con barreras?. Guido Calu opina:” Yo creo que lo económico tiene que pasar a segundo plano, porque la vida es sólo una. Lo que nosotros controlamos es lo que está entre el nacimiento y la muerte y hay que hacer lo que a uno realmente lo apasiona. Y si es la música y por la música (porque hay muchos que se meten por las chicas, para chamuyar), uno va a ir encontrando el camino. Hay que jugárselas, hay muy pocos que se lanzan…que hacen algo serio”.
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